¿Cómo es una Persona Altamente Sensible?

Sobreestimulación, respuestas emocionales muy altas, facilidad para captar sutilezas, empatía… son sólo algunas de las características de las Personas Altamente Sensibles.

La alta sensibilidad no es sólo una cuestión de emociones o de percepción. El cerebro de las Personas Altamente Sensibles (PAS) presenta una actividad superior al de otros individuos, en sistemas específicos como el de neuronas espejo, asociadas a la empatía, o áreas vinculadas a la conciencia y el procesamiento de la información sensorial.

Elaine Aron, junto a su marido Arthur, comenzó a estudiar la alta sensibilidad en 1991, otorgándole a este rasgo el nombre científico de Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS). Según sus estudios, este rasgo innato se encuentra en una quinta parte de la población, sin distinción de género. 

Arthur Aron asegura haber encontrado “que las áreas del cerebro involucradas en la conciencia y en la emoción, particularmente aquellas relacionadas con los sentimientos de empatía, en las personas HPS (PAS en sus siglas en español) presentaban un flujo de sangre sustancialmente mayor, en comparación con lo observado en los individuos de menor sensibilidad, durante el período de doce segundos en el que todos ellos veían las fotos “.

Debido a que el cerebro de las personas altamente sensibles funciona de una manera diferente, nos hace más conscientes de las sutilezas que nos rodean, por lo que muchas veces nos sentimos abrumados en situaciones demasiado intensas, caóticas o novedosas.

Es por ello que se define a las Personas Altamente Sensibles como individuos que tienen una tendencia especial a mostrar mayor conciencia ante estímulos sutiles, siendo capaces de procesar con mayor profundidad la información y a reaccionar con mayor intensidad a los estímulos, sean positivos o negativos.

Los sonidos altos o excesivos, las imágenes cargadas de dureza o violencia, las luces brillantes, los olores persistentes, los tejidos ásperos en contacto con la piel y las multitudes, entre otros muchos estímulos externos, pueden afectarnos intensamente. Aunque, en algunos casos, el exceso o la densidad de nueva información puede llegar a causarnos estrés, somos capaces de procesar mucha información, aunque luego necesitemos periodos de descanso para volver a nuestro equilibrio.

Pero no todo es negativo para los altamente sensibles. Podemos ser capaces de percibir detalles sutiles en muchos aspectos de la vida, pensar de una manera más profunda, con una mayor conciencia global, y desarrollar con más facilidad actividades relacionadas con la creatividad y el arte. Todo lo anterior se debe a lo que se considera la característica más importante de un PAS: la sobreestimulación. Al parecer, poseemos un sistema sensorial muy despierto que recibe estímulos auditivos, visuales, olfativos, táctiles, constantemente y por encima de los percibidos por la media de la población.

«El ser humano es lo es por reunir en él la capacidad de pensar, la capacidad de sentir y la capacidad de actuar. Nuestras emociones por tanto, nos dignifican».
-Karina Zegers de Beijl- Presidenta de Honor de APASE (Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España)

En cuanto a nuestras respuestas emocionales, yo vivo en lo que llamo, según mi experiencia personal, en “una montaña rusa de emociones”, la felicidad o la tristeza pueden ser vividas con mucha intensidad y en breves lapsos de tiempo, lo que nos lleva a reflexionar mucho sobre lo que sucede a nuestro alrededor para poder comprenderlo.

“Si estamos felices estamos muy felices y si estamos tristes, la emoción también es muy fuerte”
-Karina Zegers de Beijl- 

La saturación que pueden llegar a sentir las personas altamente sensibles se debe a su gran facilidad para captar sutilezas, ya sea en su entorno o en el estado emocional de otras personas,  una especie de “sexto sentido” que nos permite, en ocasiones, adelantarnos a situaciones poco previsibles. Todo esto lleva a que nuestros cerebros esten constantemente ocupados, por lo que necesitamos desconectar de vez en cuando, una labor que no es precisamente fácil. Suelo decir que quisiera que mi cerebro tuviese un botón de encendido y apagado para poder descansar de mis pensamientos a voluntad.

«Incluso una estimulación moderada y familiar, como un día de trabajo, puede hacer que una persona altamente sensible necesite silencio por la noche».
-Elaine Aron-

Si deseas saber si eres una persona altamente sensible puedes consultar el test que publica la Asociación Española de Profesionales de la Alta Sensibilidad que hace hincapié en que el test es “una medición aproximada y no concluyente” y que este rasgo de personalidad “no requiere de ningún tipo de tratamiento”. También dispones de uno para madres y padres de niños PAS. En el caso de niños PAS, la asociación recomienda que el rasgo debe ser identificado por un médico especializado para evitar que, detrás de un diagnóstico equivocado, se esconda un trastorno o se diagnostique uno que, realmente, no exista.

Gigil

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