De cuando la medida de tu ambición determina la de tu felicidad

Los propósitos que persigo ¿realmente me llevarán a esa felicidad que todos anhelamos? ¿o esos objetivos alimentan mi ego pero no el estilo de vida que deseo? Puede que éstas preguntas te lleven a saber si tu ambición es indirectamente proporcional a lo que realmente deseas alcanzar en el futuro.

“Ellos eran dos hermanos, casi de la misma edad. Alimentados y educados de la misma manera, no podían ser más diferentes.
Ella era curiosa, inquieta, estudiosa y con muchos deseos de crearse un buen futuro. Él era conformista, hasta podría decirse que vago, no pensaba en el futuro ni se planteaba metas.
Ella siempre estaba preocupada, también ocupada, pensando, buscando la manera de no ser una carga para los demás, de alcanzar la independencia.
El vivía tranquilamente, recibía lo que se le daba y pedía más, no pretendía conocer lugares nuevos ni comer cosas diferentes, solo vivía cada día como el anterior.
Ella no entendía su manera de ver el mundo pero, un día, agobiada por sus expectativas, se preguntó «¿Y si quién está en lo cierto es él? ¿y si soy yo quien se equivoca, buscando siempre la manera de hacer más, de hacerlo mejor?» Y se grabó en la mente una frase «La medida de tu ambición determina la de tu felicidad»

Todos tenemos sueños, nos planteamos objetivos, pero siempre es mejor perseguirlos en una carrera de fondo que en una de velocidad que no termina jamás. Somos muchos los que, tras alcanzar una meta, nos ponemos en la línea de salida inmediatamente para correr la siguiente, una y otra vez.

Perseguir metas
¿Estoy seguro de que los objetivos que me he planteado me van a llevar a la vida que deseo?

Conviene detenerse con frecuencia, analizar lo que tenemos, y agradecerlo, en lugar de pensar únicamente en lo que aún no hemos alcanzado o, peor aún, en lo que está, sin duda alguna, lejos de nuestro alcance. Aceptémoslo, hay cosas imposibles de alcanzar, como ser un cantante famoso cuando ni el agua de la ducha soporta escucharnos cantar. No hagas que la carrera detrás de metas inalcanzables se convierta en una preocupación más que en una ocupación.

Seamos realistas en cuanto a las metas que nos planteamos. Está bien repasar esa lista de objetivos, ordenarla en base a un corto, medio o largo plazo y valorar si lo que está en ella nos va a llevar, realmente, al escenario que deseamos. También está bien modificar esa lista de cuando en cuando. La vida va cambiando, nosotros también y eso hace que nuestros anhelos y necesidades sean diferentes según la etapa en la que nos encontremos.

Establece prioridades en tu lista de objetivos.
Repasa de vez en cuando tu lista de objetivos, es posible que tus prioridades hayan cambiado.

Por otro lado, muchos de los objetivos que nos planteamos son exigencias de la sociedad, pero no los que realmente nos hará sentirnos plenos con nosotros mismos. Dejemos a un lado lo que se pretende de nosotros y pensemos en lo que realmente deseamos.

«Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace»

Jean-Paul Sartre
La felicidad también está en las pequeñas cosas.
Es posible que la felicidad esté en disfrutar de las pequeñas cosas que componen nuestra vida cotidiana.

Creo que es más importante valorar todo lo que compone nuestro día a día que anhelar desesperadamente lo que nos falta. Puede que, en la práctica de este ejercicio de agradecer lo que tenemos, descubramos que la felicidad ya está con nosotros, pero no nos hemos dado cuenta porque la estamos buscando fuera de nuestra vida ¿o no te ha pasado que cuando buscas desesperadamente tus gafas de sol no logras darte cuenta de que las llevas colgadas de la camiseta o sobre la cabeza?

No olvides que lo mejor de un viaje no es, necesariamente, llegar al destino.

“La felicidad es una mariposa que, cuando se persigue, siempre está más allá de tu alcance, pero que, si te sientas en silencio, puede acercarse a ti.”

Nathaniel Hawthorne

Gigil

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