Soy

Amante de las cosas bonitas, del mar, de los colores y los animales. Me dedico a las artes visuales y la comunicación. Aquello de «qué sensible eres» lo he escuchado desde siempre. Creo que mi madre también era una PAS camuflada detrás una vida muy difícil. Lo que más recuerdo de mi infancia es mi arrolladora timidez, que me obstaculizó en muchos aspectos: me encantaba la música, pero nunca me atreví a bailar, me gustaba tener amigos, pero mi timidez me impedía entablar amistades, por lo que fui una «buena y silenciosa niña» hasta que, al obtener mi titulación profesional, me impuse la meta de salir de mi ciudad para desarrollar mi carrera laboral, como si me hubiese dado una patada a mí misma que me lanzó directamente al mundo, sin paracaídas ni cinturón de seguridad.

Como a la mayoría de nosotros, no me gustan las multitudes, prefiero la compañía de mis personas favoritas y de mis peludos. Despertar y encontrarme rodada por mi perra y mis dos gatos siempre es divertido y reconfortante. Mi parte ordenada y “la otra”, luchan constantemente por hacerse con el control de mi casa, entre pelos y huellas de patitas por el suelo. Mi mente nunca descansa, no puedo parar de tener ideas, aunque no siempre llegan a buen puerto, en realidad, algunas no ven el puerto ni de lejos.

Me gustaría saber de todo, hacer de todo, pero como es imposible, coso, tejo, bordo, practico la jardinería y hago extraños experimentos de bricolaje. Mis lugares preferidos son una librería, una mercería y una ferretería. 

Cada vez uso menos tacones y más zapatillas. Cada vez me maquillo menos e intento dormir más. Y, ahora que sé que soy PAS, intento derribar la muralla que, poco a poco, he construido a mi alrededor, con una taza de paciencia, cinco cucharadas de sentido común y una pizca de ironía.