Hagamos que pase

Cuando podamos retomar el ritmo “normal” de nuestras vidas ¿Qué haremos? ¿Seguir como si lo vivido durante estas semanas hubiese sido un sueño? ¿O actuar de manera diferente porque nos hemos dado cuenta de que hay mucho que se puede hacer mejor? Si solo has respondido sí a esta última pregunta, estamos contigo, hagamos que pase.

“No es el desafío lo que define quienes somos ni qué somos capaces de ser, sino cómo afrontamos ese desafío: podemos prender fuego a las ruinas o construir un camino, a través de ellas, paso a paso, hacia la libertad”

Richard Bach

Cuando el estado de emergencia irrumpió en nuestras vidas, nos quedamos paralizadas. Todos los temas sobre los que teníamos pensado escribir, de repente, parecían estar fuera de lugar. Como Personas Altamente Sensibles, todo esto nos colmó de preocupación, dudas, pensamientos y tristeza. Dejamos de hablar de rePASos durante unos días. Pero, inconscientemente, pensábamos en lo mismo: “Deberíamos volver a escribir, pero no de lo que pasa, sino de lo que debería pasar luego”.

Y es que, después de muchas caídas y muchos “volver a ponerme de pie”, me he dado cuenta de que si no aprendemos, si no sacamos un aprendizaje de los malos ratos que vivimos, buena parte de la vida no tiene sentido.

De allí viene el que me pregunte: cuando pase todo esto ¿qué vamos a hacer? ¿lo mismo que antes como si todo se tratase de una película que hemos puesto en pausa durante un tiempo? ¿se puede seguir viviendo de la misma manera después de este episodio nunca descrito en los libros de historia?

Porque, si bien es cierto que la humanidad ha vivido grandes catástrofes, nunca, ninguna había afectado de igual manera a todo el mundo, a todo el planeta, a toda la población, sin ninguna distinción… A toda la raza humana.

Todos estamos en el deber de hacer todo lo que esté en nuestras manos para cuidarnos y para cuidar de los demás porque, si algo nos está enseñando este capítulo tan triste, es que solo a través del compromiso colectivo conseguiremos el bienestar individual, sin ninguna distinción. Y el compromiso colectivo solo es posible a través del compromiso individual. Pero también estamos en el deber de tomar nota de todo lo que deberíamos cambiar a partir de ahora porque, definitivamente, esta pausa nos ha llevado, en mayor o menos medida a ver la realidad personal, la realidad social, de una manera muy diferente.

Ahora vemos como muchos trabajadores han pasado de ser invisibles, a ser imprescindibles. Vemos como sí es posible tener en casa lo que buscábamos fuera. Nos damos cuenta del enorme daño que le hacemos diariamente a la naturaleza con el solo hecho de transitar libremente. Comprendemos lo frágil que se vuelven nuestras vidas cuando sistemas tan imprescindibles como el sanitario, se han visto empobrecidos en tiempos en los que la salud colectiva parecía ser indestructible.

Hoy toca permanecer en casa, observar, analiza y reflexionar. Pero mañana, cuando podamos retomar nuestras actividades, es deber de todos procurar, exigir y trabajar para que no haya sido en vano el dolor de tantas personas, para que sirva para construir una vida mejor para todos, mas sana, más respetuosa con nuestro planeta, más solidaria, menos “humana” y mas “natural”.

Es a todo esto a o que nos referimos con la etiqueta #hagamosquePASe. Hagamos que pase un cambio a corto plazo, hagamos que, de esta pausa, resurja en cada uno de nosotros una persona mejor, porque solo si limpiamos nuestras raíces de las ramas rotas conseguiremos rebrotar en mejores ciudadanos, mejores padres, mejores hijos, mejores hermanos, amigos, vecinos, trabajadores… y así conseguir un mejor paisaje en donde vivir, en armonía y con salud.

#hagamosquePASe

Gigil

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