Je ne sais pas

Quizá sean los pernos de un poema o tal vez las islas de una vida, yo no sé describir a una persona PAS.

Me acerco mucho a los silencios que respiran, al trasnochar de sus días, a la búsqueda de la verdad, verdad de la buena, sinceridad con gusto y un poco de sal.

Un murmullo incesante de puertas por abrir es su cabeza, y tanto te la sirven en bandeja de plata como te arrullan la más dulce serenata que hayas podido oír.

No sé qué planes tienen, ni cómo los llevan a cabo con tanta voluntad, pero os aseguro que veo cómo rezan, creyentes y no creyentes, por la buena cosecha y la miel del hogar.

Evitan el precio de todas las cosas, aman la tela, la valiente figura y la abrazan con miedo, y sólo lo hacen cuando recuerdan lo que habrá de venir primero.

En una hora en la que amar y sonreír a la vez es un lujo, las dominan con donaire y con gracia. De ahí es precisamente de donde nace la cálida empatía que les mana.

Ay del amor, columpio atorado. El más leve roce revive su juego y lo puede romper. Si no se divide hay guerra y hay paz, y si buscan lo malo, es la otra mitad.

Estoy seguro de que no sé describir a una persona PAS, solo ellas saben de sus playas, llanuras y montañas. Y yo me quiero acercar.

Aunque pasé por sus arcenes como gato en jardín ajeno, fui muy poco callejero en el posar. Aprendí de mis vaivenes que los locos son muy pocos, que los perros incontables y que luego están las PAS.

Escrito por DSL para su pareja PAS

Nunchi

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