La bolsa o la vida

De cuando casi muero asfixiada por no contaminar…

Comienzo con el dato de que en mi barrio, cuando sopla el viento, sopla de verdad. No me extrañaría ver un árbol volando, aunque no es el caso.

Lo que sí sucedió fue, que en un día con mucho viento, saqué a Perrita a dar su paseo matutino y, justo cuando terminó de hacer sus deberes (deposiciones, por si no queda claro) y me preparaba a recogerlos, vi como un largo y transparente listón de plástico era arrastrado por el viento… Toqué instintivamente mi bolsillo, aunque ya lo sabía ¡Era mi rollo de bolsas!

El único pensamiento que tuve, respecto al regalito de Perrita, fue «ya lo recogeré» y eché a correr detrás de mis bolsas. Tenía más conmigo, pero no me gusta el desperdicio y menos, mucho menos, saber que esas bolsas formarían parte del desecho urbano que tanto contamina. Mientras corría detrás del cordón de plástico y gritaba «¡Corre, Perrita!», se cruzaban frente a mí otras bolsas y trozos de papel, también arrastrados por el fuerte viento.

Yo seguía corriendo, aún sabiendo que era muy probable que no alcanzara a recuperarlas, más tomando en cuenta mi deplorable condición física, porque lo mío nunca ha sido el amor por el deporte.

Pero, contra todo pronóstico, las alcancé. Lo que a partir de ese momento me costó alcanzar era el aliento. Comencé el agotador camino de vuelta (tomad en cuenta que había dejado pendiente recoger los deberes de Perrita).

Cuando terminé de hacer el camino de vuelta, que se me hizo eterno, las recogí con una de las vapuleadas bolsas, la tiré a la papelera y pensé:

  • cuántos No Pas habrían dejado que el viento se llevase las bolsas.
  • cuántos de ellos no habrían regresado a recoger los deberes de Perrita.
  • quienes, al verme correr como perseguida por un grupo de jabalíes, pensarían en que mi situación era mucho más grave que la persecución una bolsas arrastradas por la ventisca.

Es lo que diferencia a ese 80% de este 20% al que pertenezco: el valor que damos a lo que, para otros, parece insignificante.

Y tú ¿cuánto haces por reducir tu huella ecológica?

Gigil

¿Tienes algún comentario?

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Suscríbete