Maestros, padres: un cambio en la educación es posible

Como Persona Altamente Sensible, algunas de las sensaciones que estoy experimentando durante este confinamiento me llevan directamente a la reflexión y, en mi caso, al ser maestra, no puedo evitar llevar mis pensamientos y exponer mi preocupación en este sentido.

Creo que todo esto que estamos viviendo, incluido el parón que nos hemos visto obligados a realizar, es algo necesario que debíamos haber hecho hace mucho tiempo.

La educación necesita un cambio, hace mucho que soy consciente de esta realidad, pero hasta ahora no me había planteado la posibilidad real de llevarlo a cabo.

Durante ese tiempo de confinamiento nos estamos dando cuenta de muchas cosas:

  • En casa también se aprende, pero se aprenden cosas distintas. Se aprenden las bases para que luego todo funcione en la escuela. La escuela jamás podrá ser sustituida por aulas virtuales, la escuela la hacen los maestros, los alumnos y las familias.
  • El aprendizaje no consiste en hacer fichas, trabajos, resúmenesel aprendizaje surge de la interacción del maestro y los alumnos. De nada sirve cargarles de tares y contenidos para evaluar a cualquier precio, es preferible parar de vez en cuando, coger aire y continuar.
  • No hace falta que llevemos unos estrictos horarios, que cambiemos de actividad cada 10 minutos. Del aburrimiento salen las ideas realmente interesantes.
  • No solo los adultos enseñamos a los niños y niñas, ellos son capaces de enseñarnos mucho más de lo que pensábamos.

Por eso, cuando llegue el día en el que podamos volver a la escuela, no olvidemos todo esto.

Si eres maestro o maestra, pasa tiempo con tus alumnos y alumnas, indaga sobre sus aficiones, comparte las tuyas. Déjales que te cuenten sus preocupaciones y sus ilusiones. Y sobre todo, no les escondas tus emociones, educar en la expresión y la aceptación de nuestros sentimientos consiste en mostrar los nuestros, como adultos, para que los niños vean que es tan lícito estar alegre como estar triste, enfadado o tener miedo. Pasa también tiempo con las familias, no solo en las tutorías, si no en las entradas y salidas. Recíbelas cuando lleguen y quédate un rato en la puerta a la salida. El roce diario es el que cuenta, es así como se forja la confianza.

Enseña partiendo de los intereses de tus niños y niñas, no los pases por alto. Todo será mucho más fácil y enriquecedor si escuchas lo que tienen que decirte. Arden por aprender. Confiemos en ellos dejándoles descubrir sus inquietudes y ayudándoles a desarrollarlas.

Si eres madre o padre, no delegues en la escuela tus deberes. Enseña a tu hija o hijo a respetar, a ser autónomo, a tener valores que le hagan crecer como persona. Escúchale y valora sus ideas tanto como las tuyas. Cuando lleves a tu hija o hijo al Colegio no vayas con prisa. Dedica tiempo a despedirte, saluda a quien os reciba, habla con otras familias, ten siempre preparada una sonrisa.

Habla con las maestras y los maestros, interésate por su bienestar, comparte tus dudas e inquietudes y acepta sus consejos. Propón ideas para realizar en la escuela, comparte tus habilidades y aprende de las de los demás.

Hagamos que el concepto de comunidad educativa sea un hecho. Y hagámoslo de la única forma posible, entre todos.

#hagamosquepase

Todo esto que estamos experimentando en nuestros hogares, como maestros o familias, nos está dando la clave para avanzar. Te invito a reflexionar sobre ello.

Un cambio en la educación es posible

Nunchi

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